La verdad nos hizo libres

Este fragmento está dedicado a los que pensaron que su vida sería una condena sí se mostraban tal y como eran. No importa si tienes 15 años y no sabes cómo decirle al mundo que eres diferente o 50 y crees que lo único para lo que has quedado en esta vida es para seguir la corriente.

Elegimos mostrarnos como seres perfectos -aunque no te aguante ni tu padre-, contentos por ser aceptados por el rebaño ¿Por qué tenía la sensación de que era lo correcto? Quizá nuestros mayores lo inculcaron para evitarnos sufrimientos o fuimos nosotros quienes, en un momento de desesperación, copiamos a otros abnegados que solo creyeron viable la coraza para seguir adelante y no afrontar los mil miedos que les atormentaban cada día. A la larga entiendes que puede ser una buena escapatoria sí, pero ¿Quién quiere vivir huyendo?

Solo entra a valorar, ¿Cuántas veces mostrarte infiel a ti mismo te ha motivado a seguir creciendo como persona? Desde el primer día que nos rechazamos, dejamos de crecer, dejamos de aportar y nuestra esencia queda bloqueada -Algun@ llamará a eso madurar-. Quizás serás una útil compañía a ratos para alguien que no busque nada verdadero contigo, pero si sacrificas la confianza en ti mismo por miedo a no encajar, entonces ¿Qué quedará de ti?

Cuando el papel que finges funciona, vives bajo aparente calma -aunque esa mochila este bien cargadita- pero cuando no, aparece el inestable, paranoico, irascible y triste tu o yo. El mismo que será incapaz de contar lo que de verdad le pasa. El siguiente movimiento tampoco será natural, nos quitará el sueño porque cada prueba por demostrar quien NO somos será cada vez más dura. Poco a poco nos haremos adictos a un juego al que siempre perdemos.

Desafortunadamente, este mazo no nos asfixia lo suficiente como para obligarnos a desistir de la idea de ser inhumanamente perfectos. Solo nos dejará destrozados, hechos polvo recogiendo nuestros trocitos. En este punto decidiremos si curar las heridas con más parches de mentiras o volver a nacer mostrando nuestra mejor versión.

Creo que todo lo que construyamos sobre la base de la sinceridad con nosotros mismos, crecerá sano. ¿En qué momento le di -habla un servidor- crédito a la idea de ser querido por algo que no soy? Se me escapa de las manos ahora, pero como autodidacta con un poco de amor propio lo he trabajado y si algo aprendí es que ir contra natura nunca me dio la libertad que deseaba, sin embargo, la verdad sí.

Si alguien espera algo más de nosotros que no sea ser nosotros mismos, es que realmente no espera nada. No lo pienses dos veces y déjalo ir para que tu puedas seguir siendo libre. Nuestro compromiso diario no es no fallar a los demás, sino no fallarnos a nosotros mismos. Entonces y solo entonces podremos comprometernos con lo que nos rodea.

Todos nacemos y crecemos bajo la utopía de que algún día encontraremos el amor y seremos felices para siempre, pero olvidamos que la primera y más valiosa historia de amor de nuestras vidas es y debe ser la nuestra con nosotros mismos.

-Consejo de amigo- Deja de desear un camino que no es para ti por más que lo hayas intentado. Diseña el tuyo, respeta el de los demás, cree en ti y sé feliz con los que se sumen a él.

Saludos de uno que lo descubrió más tarde que temprano y no se avergüenza de ello.

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